“La educación pública es tan importante como la medicina en nuestra sociedad”

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Sofía Coca de Zemos 98 fue una de las participantes del mayor foro de la innovación de Canarias, fi2Cmayúscula fue la agencia de comunicación 360. Vive de cerca la innovación educativa. Y lo hace como una forma de democratizar el acceso a las oportunidades. Está convencida de que se puede aprender mucho más allá de cualquier aula.

 

-Usted es periodista y lleva años metida en proyectos de innovación y de cocreación, además de coordinar desde hace años el Festival Zemos98… ¿se ha creado una nueva manera de comunicarnos y de compartir?

“Llevamos años observando y practicando nuevas formas de comunicar y compartir. Ya a principios de los 2000 en las Facultades de Comunicación se hablaba de un cambio de paradigma en la comunicación. Aún estamos viviendo la onda expansiva de lo que ha supuesto Internet y la cultura digital. La velocidad se ha impuesto como forma de consumo. Aunque 2005 nos pueda parecer las antípodas. Lo cierto es que el texto ‘We, the media’, de Dan Gillmor sigue siendo una referencia para explicar este cambio. Una época en la que, básicamente, cualquier persona es un potencial pequeño medio de comunicación. No obstante, la capacidad de comunicar per sé no siempre implica innovación social”.

-¿Qué es entonces innovación social?
“Cuando nosotros hablamos de innovación social tratamos de diferenciarnos del ‘hipsterismo emprendedor’. En el sentido de que hay muchos problemas políticos y sociales que merecen ser atendidos. No todo debería ser entusiasmo cuando hablamos de tecnología, comunicación e innovación. Por poner un ejemplo muy concreto… hoy en día todos formamos parte de múltiples grupos de WhatsApp. En ellos, cualquier persona tiene la posibilidad de enviar contenidos multimedia (vídeos, textos, fotos). Si lo analizamos formalmente, podría hablarse de revolución en el paradigma de la comunicación. Pero si analizamos el contenido… tristemente nos encontramos con un montón de contenidos machistas o racistas. Con lo cual, sí, se ha creado una nueva manera de comunicarnos y compartir. Pero, al mismo tiempo, hay ciertos problemas que persisten y que incluso podrían agravarse si no intervenimos críticamente”.

-¿Conoce usted el ecosistema innovador canario? ¿qué opinión le merece?
“Honestamente no lo conocía en detalle. Pero sí sé por lo que he estado viendo a través del Área Tenerife 2030 que hay un cambio de estrategia y de mentalidad muy importante por parte de la administración. Y puedo asegurar que eso no es algo que esté sucediendo solamente en otros lugares del Estado español sino, incluso, en otros lugares de Europa en los que hemos tenido la oportunidad de colaborar en estos últimos años”.

-¿Qué ocurre en España?

.”Creo que, hablando del Estado español, el cambio de chip necesario y es lo que Tenerife 2030 ha entendido. Es dejar de pensar en el ladrillo como modelo productivo y abrir espacios para la generación de iniciativas. Y que éstas se inserten en una forma de gestionar el conocimiento, la información y la tecnología que lleva años siendo ensayada desde ciertos sectores de la sociedad civil. En vez de seguir repitiendo este mantra absurdo de que ‘la gente joven está enganchada a los móviles’ lo que debería preguntarse una administración es “cómo entendemos qué narrativas y herramientas seducen a la gente joven a través de las pantallas para poder solucionar problemas sociales y para poder inventar las profesiones del futuro”.

-Ha sido una de las participantes de uno de las actividades fundamentales del mayor foro de la innovación de Canarias, fi2, el Hackcamp Educación Expandida, ¿en qué consiste? ¿Para quién está destinado? ¿qué van a sacar de ahí sus participantes?

“Pues es nuestro intento humilde de generar un espacio de aprendizaje colectivo y de apoyo mutuo para personas trabajando en educación que deseen generar prototipos para innovar en sus prácticas. Innovar para colaborar. El formato está pensado para ir más allá del intercambio tradicional de conocimientos y tratar de activar la participación y la inteligencia colectiva. Habrá cinco personas facilitando cinco mesas de trabajo: Creatividad y Arte, Género, Alfabetización Mediática, Fabricación Digital y Ciencia. Lo que esperamos es co-crear para producir ideas que respondan a las necesidades reales que tengan los participantes. Que nos permitan compartir a posteriori prototipos con una comunidad mayor para que puedan ser reutilizados, mejorados y complejizados. Lo que esperamos es que se genere un ambiente de creación colectiva. De aprendizaje colaborativo que pueda afectar especialmente a las prácticas diarias de personas que trabajen en educación formal o informal”.

-Vivimos en una etapa en la que la innovación ha llegado a muchos lugares pero las aulas siguen dependiendo de leyes donde no se les pregunta a los alumnos cómo quieren aprender, ¿opina usted igual?
“Discutir sobre educación siempre es abrir una caja de pandora que nos puede llevar a posiciones bizantinas. Creo que es un problema muy complejo donde por supuesto, uno de los principales problema es el paternalismo y el tutelaje con el que el sistema acoge a las personas, no solo en materia de educación, la representación política es así.

-¿Esto está cambiando?

“Se suman muchas otras cosas… una arquitectura del aula que responde a un modelo de intercambio de conocimiento propia de hace 300 años, los recortes en educación, la falta de una cultura que realmente permita las condiciones para el ensayo-error, la falta de tiempo del profesorado para poder actualizar sus destrezas técnicas, un modelo pedagógico al que le cuesta poner en diálogo lo teórico con lo práctico”.

“Lo que me resulta más sugerente de la programación como idioma es la posibilidad de escribir conjuntamente un código y de reescribirlo”

-¿Dónde está, entonces, el cambio?
“La educación reglada ha abrazado también al neoliberalismo. Fomentan en las aulas un ambiente de competitividad e individualismo, de desconfianza y de violencia. De muchas violencias: simbólicas y reales. Subvertir estas lógicas a veces recae en manos de personas concretas, educadores y educadoras. Personas que se resisten a hacer de sus alumnos mano de obra para el mercado. Han creado en los últimos años comunidades de aprendizaje e intercambio donde resulta esperanzador ver que realmente la innovación.  A veces es sencilla y consiste en recuperar tiempo de juego, de cuidado mutuo en el aula, de escucha activa y de romper con ciertas lógicas autoritarias”.

-¿Qué aporta el Aula Invertida?

“La idea de Aula Invertida es solo un ejemplo de muchas de las cosas que se están intentando. Pero la innovación educativa no solo puede producirse con posits o cambios en la disposición de un aula. Hacen falta recursos. Hace falta una apuesta fuerte por entender que la educación (pública) es tan importante como la medicina en nuestra sociedad”.

-Se dice que no se está formando a las personas para las profesiones del futuro sino para las que van a desaparecer… ¿cómo se puede remediar?
“Escuchando. Creo que vivimos en una cultura del hablar y quizás menos en la de escuchar. Hay muchas cosas pasando, muchas experiencias que ya están en marcha… es cuestión de detenerse a escuchar para poder implementar cambios que nos permitan revertir esa situación. Y el problema de hoy es que, desgraciadamente, pocas instituciones públicas escuchan. Si lo hacen, a veces, es sólo por una cuestión de propaganda. La escucha sin transformación, como decía aquel anuncio, no sirve de nada”.

-¿Cuál es la clave de la innovación en materia educativa? ¿qué deben estimular los enseñantes?
“Me resulta complicado mencionar una sola clave habiendo tantas y algunas tan evidentes como he dicho previamente: ampliar los recursos disponibles, por ejemplo. Pero si tuviera que destacar una sería que la tecnología no es innovadora por sí misma. Al final, cualquier tecnología es como cualquier otra herramienta. Sus usos pueden ser disruptivos y generar nuevas relaciones sociales más igualitarias…o pueden reproducir estereotipos y violencias. Por lo tanto, la solución a lo que sucede en la educación no se va a conseguir con medidas como las de ‘un ordenador por alumno’ o llenar las aulas con pizarras digitales. Es mucho más complejo que eso”.

-¿La programación es el idioma del futuro?
“El futuro es poder tener la oportunidad de reprogramarnos, como decía la feminista Ellen Burstyn. Creo que lo que me resulta más sugerente de la programación como idioma es la posibilidad de escribir conjuntamente un código y de reescribirlo. Esa idea me parece lo suficientemente sugerente y potente como para considerar la posibilidad de introducir la programación de código abierto como parte del currículo educativo”.

-Uno de sus lemas es ‘la educación puede ocurrir en cualquier momento’ ¿qué significa? ¿qué espacios estamos desperdiciando?
“El lema quiere decir que los intercambios de aprendizajes no suceden solo en los espacios definidos para ello. Es decir, que aprendemos fuera de la escuela y no solo en ella. Vivimos en una sociedad en la que pareciera que una vez que hemos terminado de estudiar ya no hay nada que aprender. Y creo que todos sabemos que el aprendizaje nunca se detiene en toda nuestra vida. Por eso haría falta un enfoque más integrador sobre lo que consideramos educación y seguir trazando estrategias para que cualquier persona pueda ser descubriendo como dar forma a sus deseos a lo largo de su vida”.

-¿Cómo ha ido la experiencia el proyecto Banco Común de Conocimiento?

.“Esta es una metodología de Platoniq, un proyecto de referencia en lo que a innovación se refiere. Actualmente son los responsables de Goteo. La plataforma de crowdfunding de código abierto, pero el BCC fue uno de sus proyectos anteriores. Nosotras tuvimos la suerte de probarlo en el Instituto Antonio Domínguez Ortiz, del Polígono Sur de Sevilla, durante una semana. Y como resultado hay un documental que puede verse en YouTube titulado ‘La escuela expandida’. Sin duda es una experiencia que recomendamos practicar a toda aquella institución que desee probar un modelo multidireccional de intercambio de conocimiento”.

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